21.11.11

Primer día en Buenos Aires, Argentina

Doce horas de avión distancian Madrid de Buenos Aires. 
Mi primera impresión: ¡Menuda ciudad más caótica! El transfer (conductor) que nos llevó al hotel conducía como un loco. Para él (y unos cuantos más) no existían los carriles y se iba por el arcén, como si fuese un carril más. Coches y más coches...
Al llegar dejamos las cosas en la habitación del hotel y nos fuimos a cambiar dinero. Nos habían dicho que lo mejor es cambiar cuando se sale del aeropuerto en el Banco De La Nación Argentina que esta a mano izquierda, pero llegamos tan pronto que estaba cerrado. Preguntamos en el hotel, nos dijeron que mejor en la casa de cambio de la calle Florida. Así que nos fuimos dando un paseo a buscar el cambio. Por internet habíamos visto que el cambio rondaba a 1€= 5,8$, pero nos lo cambiaron a 5,4$.
Paseamos por la zona y nos fuimos a la Plaza de Mayo y a ver la Casa Rosada.




Teníamos pensado coger el Bus Turístico, ha sido la primera vez que usamos este medio para ver una ciudad, pero lo vimos muy útil, ya que es una ciudad muy grande y no disponíamos de muchos días para verla. Dispone de audio-guía en muchísimos idiomas y te iban explicando las zonas, barrios y lugares por los que íbamos pasando.



Cogimos el pase de dos días, para ir tranquilos y bajarnos en cualquiera de las veinte paradas que tiene.
Decidimos para y bajar en la zona de Puerto Madero. Edificios altos, el Puente de la Mujer del arquitecto Calatrava, el Buque Escuela de la Armada Argentina Fragata Pte. Sarmiento y paramos a comer en un buffet, parrilla y muy buena carne argentina. Descubrimos que el chorizo no tiene nada que ver con el de España y que el dulce de leche en Argentina es más espeso y mucho más suave que el que venden en los supermercados españoles. También nos sorprendió la morcilla, mucho menos compacta que la que conocíamos hasta el momento.






Con la barriga llena seguimos por el bus y la siguiente parada la hicimos en Palermo, recorrimos parte de los famosos Bosques de Palermo y decidimos entrar en el Jardín Japonés (8$), precioso. Carpas enormes, fuentes y lagos.
Realmente se agradece ver tanto verde junto ya que en ese primer día nos dimos cuenta de la cantidad de contaminación de la ciudad, demasiado camiones circulando por las calles del centro.








Decidimos acabar de dar toda la vuelta en el bus y así al día siguiente iríamos más directos a las zonas que queríamos ver. Quisimos bajar en Recoleta a ver el famoso cementerio pero llegamos tarde, el horario de visitas acababa a las 17.45h y eran las 18.15h, por poco. En esa zona vimos a varias personas paseando a 10-15 perros de golpe, es una imagen bastante curiosa. Me recordó al Central Park en Nueva York.




Y nos volvimos prontito al hotel ya que necesitábamos descansar del viaje.
Un saludo y buen viaje a todos!


FOTOGRAFÍAS: Raquel L.R.

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