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28.6.12

Camping la Borda del Pubill, Ribera de Cardós (Lleida)

Como ya os conté aquí, hace unas semanas nos fuimos al Pirineo a disfrutar de un fin de semana de rafting con los amigos. Y como lo prometido es deuda, hoy os traigo las fotografías del fantástico camping en el que pasamos un par de noches.

El Camping la Borda del Pubill, está en medio de naturaleza y a un par de minutos en coche de Llavorsí, concretamente en Ribera de Cardós.


Nosotros nos alojamos en unos bungalows de madera que tenían de todo, salón con televisor, cocina, baño con ducha y dos pisos. En la planta baja estaba el salón, cocina, baño y una habitación con cama doble y en la plata de arriba una cama doble y una individual. 









Para los que no sois tan comodones como nosotros, podéis llevar vuestra propia tienda o caravana. También estaba la opción de otro tipo de cabañas, no se bien bien como serían pero nuestro bungalow estaba limpio y muy nuevo. Nosotros quedamos encantados.


El camping además, cuenta con piscina, minigolf, zona para hacer barbacoas, zona infantil y baños y duchas conjuntas.


Después de la aventura del rafting, nos duchamos y nos fuimos a buscar un buen sitio para comer por la zona. 







Primero preguntamos en un hotel de Ribera de Cardós, pero nos fuimos bastante mosqueados ya que la persona que nos atendió nos dijo de muy mala gana que solo atendían a clientes y que nos fuéramos a Llavorsí a comer. 
Así que viendo que el único sitio que encontramos nos habían tratado así cogimos el coche y nos fuimos a Llavorsí a probar suerte. ¡Y la verdad es que tuvimos y mucha! Fuimos a parar a un restaurante al lado del río en que nos trataron maravillosamente y nos dieron para comer unos platos caseros buenísimos.


El restaurante era el del Hostal La Noguera, en Llavorsí. ¡100% recomendable! 




El resto de tiempo que nos quedaba entre tanta naturaleza lo dedicamos a disfrutarla, a respirar ese aire que solo allí se respira.




Por cierto, muchísimas gracias a todos por los comentarios de la entrada anterior, me ha gustado ver que la mayoría os pasa como a mí que no os acabáis de decidir por uno de los lugares que puse en la lista, ya que cada uno de ellos tiene algo que todos queremos descubrir. Si algo me ha quedado claro tras leer vuestros comentarios es que Tailandia tiene que ser un lugar fascinante, Los Fiordos Noruegos los tendré que dejar para cuando mis vacaciones sean en junio o julio, Japón debe ser un viaje inolvidable y la Costa Oeste de EEUU tiene muchas posibilidades. Ya os diré cuando me decida donde acabaremos. 


¡Un saludo viajeros y mil gracias por pasaros y comentar!

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31.5.12

Rafting en Lleida. Toda una experiencia

Estos días cuando algún conocido, familiar o amigo me pregunta cómo me ha ido el fin de semana, la cosa va más o menos así: 

- ¿Qué tal os ha ido?
- Bien, bien. Pero nos llevamos un buen susto. Volcamos.
- Si es que ya te dije yo que era peligroso.
- Bueno... ¡Nos reímos mucho! Fueron un par de horas de adrenalina, sustos, risas y mucha aventura.

Y es que cuando nos decidimos a irnos al Pirineo y hacer rafting no éramos conscientes en la que nos íbamos a meter.



El pasado fin de semana, aprovechando que el lunes era festivo en Barcelona organizamos una escapada para hacer rafting en Llavorsí (Pallars Sobirà).
Como algunos trabajaban el sábado, fuimos llegando por la tarde noche al camping La Borda del Pubill (del cual ya os hablaré en otro post ya que me gustó muchísimo). Nos fuimos a dormir prontito ya que a las 9.45h teníamos que estar preparados para la aventura.
Allí que estábamos el domingo, íbamos muy dormidos, pero en nada nos despejaríamos rápidamente. En la sede central de RocRoi nos equiparon con los trajes de neopreno, escarpines, casco y el chaleco salvavidas. Una vez listos, nos subieron a un jeep y rumbo a la orilla del río Noguera Pallaresa. 
Junto a la barca, Anselmo, nuestro guía, nos explicó cómo teníamos que coger el remo, cómo aguantarnos con los pies en la barca, cómo cruzar las piernas para equilibrarnos y no caer al agua. Nos explicó que hacer si alguno caía al agua, como rescatarlo y como actuar si estábamos en el agua. Por último nos explicó, a modo de “esto no va a pasar” que hacer si volcaba la barca. 

Allí estábamos, los de la derecha remando adelante, los de la izquierda remando adelante, con los brincos de los rápidos y el agua refrescándonos con cada saltito.  
Pasamos el rápido llamado “la lavadora”, ¡bien!
Pasamos “el mostruito”, ¡bien!
Anselmo nos dice: “ Ahora pasaremos una zona en la que si queréis os podéis lanzar al agua, el agua está tranquila” Todos: “ ¿Ahora?". Anselmo: “Sí, ¡ya!”. Al agua que nos lanzamos seis de los ocho que íbamos en la barca. Yo pensaba “ Uff... que fría está el agua” Grité: “ ¡Subidme que está muy fría!”. Fuimos subiendo, eso sí, una vez ya arriba, miramos y... ¿Dónde esta Mari? La habíamos perdido, se alejó del bote y estaba más en la orilla que en el centro del río (algo que no se debe hacer, porque es donde hay más corrientes, rocas y remolinos).El río nos llevaba corriente abajo y Mari seguía sin aparecer, pero tranquilos, uno de los chicos de control que iba en kayak fue al rescate y a lo lejos la vimos enganchada del kayak corriente abajo. 
Volvíamos a estar todos, pero no duraría mucho, en uno de los saltitos y sin darnos cuenta, perdimos a Dani. Me enteré de que se había caído cuando subió con la cara de susto al bote. Reímos mucho.

Seguimos...
“ ¡Los de la derecha remar adelante!¡Los de la izquierda remar atrás!” gritaba Anselmo. Aunque con el vaivén del agua y el ruido, en la zona de delante, no oíamos mucho sus instrucciones. 

“ ¡En este rápido, adelante con energía!” gritó. Con tanta energía remamos, que en una de esas los del lado derecho acabamos encima de los del lado izquierdo y con otro salto acabamos todos en el agua.

Pasó todo tan tan rápido.  Yo ni me enteré de que habíamos volcado, mientras estaba en el agua, pensaba “ Ya me he caído...” Pero al volver a la superficie, vi que no era la única, veía a mis compañeros pasar corriente abajo y no tenia cuerda ni bote en el que agarrarme, así que tome la posición que nos comentaron al principio, panza arriba con los pies por delante para evitar darme con rocas y seguir la corriente del río. Seguro que fueron dos minutos, pero a todos se nos hizo laaaargo. Conseguí agarrarme a una cuerda de otro bote, una amiga también, me miraba la pobre con una cara de susto “ Raquel, he tragado mucha agua” Estábamos en medio de un rápido, así que en un golpe de agua, me solté del bote, otra vez, posición panza arriba. Otro bote se acercó a mí, no lograba agarrarme, así que me tiraron la cuerda y ¡arriba!. En medio de nueve personas que no conocía, estaba desorientada y pensando donde estaban el resto de mis amigos.  Me cambié de bote, ya que en el estaba una de mis amigas. El resto estaban en otro de los botes y dos de ellos habían logrado subir al bote del que nos habíamos caído. Una vez de nuevo todos juntos, reímos y analizamos lo que había pasado. Seguimos el recorrido, pero la verdad que no paramos de hablar del “ naufragio”.








Para mí fue muy divertido, si solo hubiera sido remar y remar, no hubiera sido igual. “Hemos tenido un rescate en kayak, una caída y hemos volcado” no paramos de contar la versión de cada uno y reír durante toda la hora de comer.

De los ocho que fuimos, unos pocos repetiríamos, los otros no lo tienen tan claro.
Pero yo desde aquí os animo, ya que lo nuestro fue el caso raro, el resto de embarcaciones que iban con nosotros no volcaron, de hecho no se si se les cayó alguien, porque nosotros no tuvimos que ir a socorrer a nadie.

A parte de la aventura, el lugar es precioso, otro día con más tiempo os cuento.

Un saludo y ¡buen viaje!





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